!Hola chicos y chicas! !Qué bien lo pasamos en el teatro! Aquí os dejo unas fotos para que se las enseñéis a vuestros padres.
miércoles, 5 de mayo de 2010
sábado, 24 de abril de 2010
Poema sobre la vida de Miguel Hernández
Miguel Hernández para niños
¡Se viste el mundo de fiesta!
Llega a Orihuela el retoño,
un claro día de otoño,
a una familia modesta.
Siempre está en pie muy temprano.
Cuida en la Sierra Oriolana
las cabras cada mañana:
tiene que echar una mano.
Por la tarde las ordeña.
Va a repartir a diario
leche fresca al vecindario,
y por el camino sueña.
Oye cantar al jilguero.
Observa una lagartija
que sale de una rendija.
Le encanta oler a romero.
Un día Miguel, por fin,
va al colegio, muy contento.
Destaca por su talento.
Allí aprende hasta latín.
Disfruta mucho en la escuela.
Al niño atento y flacucho
los libros le gustan mucho.
En la escuela, el tiempo vuela.
Su padre está preocupado.
Miguel tiene que ayudar.
Debe dejar de estudiar
para cuidar el ganado.
El muchacho pastorea.
Mientras vigila las cabras,
se atiborra de palabras:
¡no hay un libro que no lea!
Miguel, el joven pastor,
con tres amigos o cuatro
forma un grupo de teatro
y hace a menudo de actor.
Entre brezos y alhucemas,
con tan sólo quince años,
mientras cuida del rebaño,
empieza a escribir poemas.
Su amigo Ramón Sijé
le transmite su cultura
y el amor por la lectura.
¡Tiene en Miguel tanta fe...!
Buscando reputación,
viaja a Madrid el poeta,
con versos en la maleta
y prisa en el corazón.
Muere su amigo y hermano.
Estalla una guerra cruel
en la que lucha Miguel
del bando republicano.
Tras sufrir enormemente,
se casa en cuanto regresa
con Josefina Manresa,
pero ha de volver al frente.
Los tiempos le son adversos.
No encuentra forma mejor
de soportar su dolor
que componer bellos versos.
Más tarde es encarcelado.
Va de prisión en prisión
escribiendo en un rincón,
triste, enfermo y desgraciado.
¡Cuánto añora a su criatura!
En el penal de Torrijos,
le hace una nana a su hijo
llena de amor y ternura.
Este poeta brillante,
un funesto y negro día,
muere en una enfermería
de la cárcel de Alicante.
Mas Miguel no se ha marchado.
Con sus versos que estremecen,
emocionan y enternecen,
sigue estando a nuestro lado.
¡Se viste el mundo de fiesta!
Llega a Orihuela el retoño,
un claro día de otoño,
a una familia modesta.
Siempre está en pie muy temprano.
Cuida en la Sierra Oriolana
las cabras cada mañana:
tiene que echar una mano.
Por la tarde las ordeña.
Va a repartir a diario
leche fresca al vecindario,
y por el camino sueña.
Oye cantar al jilguero.
Observa una lagartija
que sale de una rendija.
Le encanta oler a romero.
Un día Miguel, por fin,
va al colegio, muy contento.
Destaca por su talento.
Allí aprende hasta latín.
Disfruta mucho en la escuela.
Al niño atento y flacucho
los libros le gustan mucho.
En la escuela, el tiempo vuela.
Su padre está preocupado.
Miguel tiene que ayudar.
Debe dejar de estudiar
para cuidar el ganado.
El muchacho pastorea.
Mientras vigila las cabras,
se atiborra de palabras:
¡no hay un libro que no lea!
Miguel, el joven pastor,
con tres amigos o cuatro
forma un grupo de teatro
y hace a menudo de actor.
Entre brezos y alhucemas,
con tan sólo quince años,
mientras cuida del rebaño,
empieza a escribir poemas.
Su amigo Ramón Sijé
le transmite su cultura
y el amor por la lectura.
¡Tiene en Miguel tanta fe...!
Buscando reputación,
viaja a Madrid el poeta,
con versos en la maleta
y prisa en el corazón.
Muere su amigo y hermano.
Estalla una guerra cruel
en la que lucha Miguel
del bando republicano.
Tras sufrir enormemente,
se casa en cuanto regresa
con Josefina Manresa,
pero ha de volver al frente.
Los tiempos le son adversos.
No encuentra forma mejor
de soportar su dolor
que componer bellos versos.
Más tarde es encarcelado.
Va de prisión en prisión
escribiendo en un rincón,
triste, enfermo y desgraciado.
¡Cuánto añora a su criatura!
En el penal de Torrijos,
le hace una nana a su hijo
llena de amor y ternura.
Este poeta brillante,
un funesto y negro día,
muere en una enfermería
de la cárcel de Alicante.
Mas Miguel no se ha marchado.
Con sus versos que estremecen,
emocionan y enternecen,
sigue estando a nuestro lado.
jueves, 22 de abril de 2010
SEMANA CULTURAL
CON MOTIVO DEL DÍA DEL LIBRO, ESTAMOS CELEBRANDO EN NUESTRO COLEGIO LA SEMANA CULTURAL.EL TEMA ELEGIDO HA SIDO MIGUEL HERNÁNDEZ. APROVECHANDO EL CENTENARIO DE SU NACIMIENTO,APRENDEREMOS UN POQUITO SOBRE SU VIDA Y OBRAS.
domingo, 18 de abril de 2010
viernes, 19 de marzo de 2010
Cuento Colaboración
Cuento
Cuentos con valores similares
• EL saco de pulgas
• Los problemillas del arca
• Cuento, Tintero y Pluma
Había una vez una gotita de agua que soñaba on llegar a convertirse en nieve y cubrir de blanco las praderas del campo. Pasaron años hasta que una gran sequía bajó tanto el nivel de agua del lago en que vivía que nuestra gotita se evaporó, subiendo arriba, arriba, hasta el cielo. Allí formaba parte de una pequeña nube, y en cuento hizo un poco de frío, buscó la primera campiña para dejarse caer y cubrirla de nieve.
Pero sólo era un copito de nieve, y en cuanto tocó el suelo, apenas pasaron unos segundos antes de derretirse de nuevo, y allí le tocó esperar otra vez hasta que los rayos de sol volvieron a llevarla de viaje hasta una nube blanca y regordeta. Allí, sin desanimarse por su primer fracaso, la gota volvió dejarse nevar en cuanto pudo, pero nuevamente, al cabo de unos pocos segundos se había derretido completamente.
Varias veces volvió a evaporarse, otras tantas se transformó en copito de nieve, y las mismas veces fracasó en su intento de cubrir los campos y laderas de las montañas. Finalmente, fue a parar a una gran nube, donde millones de gotitas de agua se agolpaban. A pesar de ser gigantesca, en aquella nube se estaba bastante incómodo, pues unas cuantas gotas parecían dar órdenes a todo el mundo, y las obligaban entre un gran jaleo a apretujarse mucho:
- ¡las gotas más grandes abajo!, ¡las ligeras arriba!. ¡Venga, venga, venga! no hay tiempo que perder....
Entonces pensó en dejarse caer de nuevo, pero una gotita simpática y divertida, la frenó diciendo:
- ¡¿Dónde vas?! ¿Es que no quieres partipar?
Y al ver el gesto de sorpresa de nuestra gotita, le explicó que se estaban preparando para una gran nevada.
- A todas las gotitas que estamos aquí nos encanta ser copitos de nieve durante muchos días, por eso nos hemos juntado en esta nube. Hace años, intenté varias veces nevar por mi cuenta, hasta que descubrí que no podría hacerlo sola. Y encontré esta nube genial, donde todas ayudamos un poquito, y gracias a todos esos poquitos hemos conseguido hacer ¡las mejores nevadas del mundo!
Poco después ambas gotitas volaban por el cielo en forma de copos de nieve, rodeadas de millones y millones de copos que cubrieron las verdes praderas de blanco. Y con inmensa alegría comprobó nuestra gotita, que cuando todos colaboran puede conseguirse hasta lo que parece más imposible.
Cuentos con valores similares
• EL saco de pulgas
• Los problemillas del arca
• Cuento, Tintero y Pluma
Había una vez una gotita de agua que soñaba on llegar a convertirse en nieve y cubrir de blanco las praderas del campo. Pasaron años hasta que una gran sequía bajó tanto el nivel de agua del lago en que vivía que nuestra gotita se evaporó, subiendo arriba, arriba, hasta el cielo. Allí formaba parte de una pequeña nube, y en cuento hizo un poco de frío, buscó la primera campiña para dejarse caer y cubrirla de nieve.
Pero sólo era un copito de nieve, y en cuanto tocó el suelo, apenas pasaron unos segundos antes de derretirse de nuevo, y allí le tocó esperar otra vez hasta que los rayos de sol volvieron a llevarla de viaje hasta una nube blanca y regordeta. Allí, sin desanimarse por su primer fracaso, la gota volvió dejarse nevar en cuanto pudo, pero nuevamente, al cabo de unos pocos segundos se había derretido completamente.
Varias veces volvió a evaporarse, otras tantas se transformó en copito de nieve, y las mismas veces fracasó en su intento de cubrir los campos y laderas de las montañas. Finalmente, fue a parar a una gran nube, donde millones de gotitas de agua se agolpaban. A pesar de ser gigantesca, en aquella nube se estaba bastante incómodo, pues unas cuantas gotas parecían dar órdenes a todo el mundo, y las obligaban entre un gran jaleo a apretujarse mucho:
- ¡las gotas más grandes abajo!, ¡las ligeras arriba!. ¡Venga, venga, venga! no hay tiempo que perder....
Entonces pensó en dejarse caer de nuevo, pero una gotita simpática y divertida, la frenó diciendo:
- ¡¿Dónde vas?! ¿Es que no quieres partipar?
Y al ver el gesto de sorpresa de nuestra gotita, le explicó que se estaban preparando para una gran nevada.
- A todas las gotitas que estamos aquí nos encanta ser copitos de nieve durante muchos días, por eso nos hemos juntado en esta nube. Hace años, intenté varias veces nevar por mi cuenta, hasta que descubrí que no podría hacerlo sola. Y encontré esta nube genial, donde todas ayudamos un poquito, y gracias a todos esos poquitos hemos conseguido hacer ¡las mejores nevadas del mundo!
Poco después ambas gotitas volaban por el cielo en forma de copos de nieve, rodeadas de millones y millones de copos que cubrieron las verdes praderas de blanco. Y con inmensa alegría comprobó nuestra gotita, que cuando todos colaboran puede conseguirse hasta lo que parece más imposible.
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